Río de cenizas
fluye tu agua en un eterno movimiento,
hacia el inframundo.
Alli donde las almas reposan
ascendiendo a la transformación.
Tu busqueda incesante de libertad.
Tu avanzar constante y certero.
Tu devenir.
La vida en ondas de sal que se bifurcan,
que trazan sobre la tierra las venas de la humanidad.
El mundo en su eclosión,
con el amor de la creación en su pecho.
Nos abre hoy las puertas del eden, el jardín infinito.
Primigenio.
Y en el centro,
en el corazón de la existencia,
el arbol de la vida.
Su savia se derrama excelsa,
el amor renace en un solo beso.
y sus raices se hunden en la tierra de la memoria.
Y de sus frutos brotan jovenes,
nosotros mortales
los Hijos de hoy.
Recuerdos de un viaje: Jodhpur
Hace 11 años

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