En los momentos de pérdida y dolor es cuando nos damos cuenta realmente de cuan solos estamos.
Intento articular sin desarmarme, pero hoy es imposible.
A veces los amigos se van y no lo notas. Solo paras a detenerte en el medio del camino cuando miras a tus costados y te das cuenta que la vida te ha llevado por distintos senderos. El sol es gris y la nevada hace más dificultosa el ascenso. Y todos los errores caen sobre tu espalda como una roca. Te das cuenta que sos artífice de tu propio destino, que no hay más tiempo que este, y que en este presente que se desliza, las decisiones que tomas y tomaste se apilan unas sobre otras, construyéndote.
Y ahí es donde mirarse al espejo se torna insoportable. Ahí es donde clamas al cielo y la tentativa de la victima aparece como respuesta al no hacerse responsable.
La repetición aparece hasta el infinito. El sin sentido que se expande y cubre el firmamento. Las manos desaparecen, los labios y la piel también y solo queda hielo. En un gran desierto blanco. Se ponen en juego los mismos mecanismos de no pedir y demandar en silencio. Hacerse cargo solo, y el cuerpo que explota por dentro, hablando en soledad. Los personajes se suceden uno tras otro en el despliegue de tu historia. Memorias, años, experiencias. Que se pierden. Que se transforman. Fantasmas que bailan, lo único que queda Y allí devienes, siendo otro ser en cada momento, viendo el pasado como vidas lejanas. Te preguntas si no estarás perdiendo el tiempo, si las cadenas que te atan te quieren atrapar o sos vos el que quiere ser atrapado. Si has llegado a buen puerto. Si es realmente algo lo que te conecta a este hoy. La desesperación de saber que vas a perderlo como perdiste todo, como todo muere y renace. Que sos reemplazable y los demás también lo son. Como los cuadros se copian y pegan uno tras otro, en una gran nebulosa que es la vida.
Cómo distinguir lo valioso. Cómo lograr lo imperecedero. Dónde esta el sentido en este desfile de reemplazos?
Se repiten hasta el vacío. El infinito se repite y enrolla sobre si mismo.
Como dijo un amigo muy querido “Es todo muy normal”.

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