14 de agosto de 2009

Exorcismo

Fuego en mis ojos,
las palabras se hicieron polvo en mis labios,
cayeron enloquecidas tras mi piel,
con temor y espanto de ser descubiertas por tus dedos.
Terrible enemigo,
no serás más quien dictamine mis horas de ensueño,
mi vigilia y mi desear.
Fantasias se pierden en las olas del vacio,
el horizonte se hace bruma,
y mis sueños comienzan a ennegrecerse,
a ceder,
a ser vencidos por la dama que acosa mis senderos,
mis esquinas y mis caminos blancos,
las historias en mi mente,
las voces de fantasmas que danzan en la antesala de mi cordura.
No serás tu, brujo, ya no más,
quien decida por mi los pasos,
quien borde el destino con sus dedos de aguja,
quien escriba versos sobre mi almohada
y haga de mi dormir un martirio de sabanas sin dueño.
De mostruos, de amantes traicioneros y crueles.
Vete de mi, alimañia,
deja de atormentarme con tu pico,
deja de alimentarte con tus garras de mi corazón,
y que tus dias no lleguen a contar mis dias,
y que tu sombra nunca pise la mia,
y que tus alas nunca eclipsen mi vuelo y mi pesar.
Vete ya, enemigio, adversario,
y deja a mi espiritu libre, ser libre,
deja que los pajaros en mi alma canten su tonada de esperanza,
deja que la oscuridad abandone mi lecho,
y las marcas del dolor mis dedos entumecidos.
Deja a este verso volar en soledad.
Vete de mi.

13 de agosto de 2009

Enigma

Dolor,
futuro que viene a derrumbarse frente a mi,
dentro mío,
mostrándome lo que nunca podré ser.
El destino traerá como certeza,
lo que mi piel y mi corazón rehusan.
Tu cercano partir.

Imposible las manos eternas,
imposible los corazones que laten al unísono,
imposible la pureza y la devoción.
Solo un mundo gris,
con el poder y la impotencia,
gemelos espejos que ríen en sinfonía de mi.

Y mi rostro se desfigura en la sombra,
soy la presa y el cazador del juego infinito,
los movimientos de las piezas que giran en torno a si mismas.
El espía del espía.
La victima que seduce a su verdugo.
Hay cosas que más vale no decir,
que solo surgen como fantasmas,
demonios de mi pecho en medianoche.

Cómo ser,
aquella fantasia que mi niña ansía,
cómo ser por siempre tus ojos y tu alma.
El elixir que calme tu sed,
el vino voluptuoso de tu ensueño,
las alas de tu vuelo en eclipse.

Cómo hacer alquimia con el deseo, el amor y el dolor.

Solo bastarán los pasos en falso,
las palabras deshechas,
las frases que caen de tu boca,
los susurros del viento.
Para hacerme caer.

Oh pesadilla,
tortura que acecha en su omniosa parsimonia,
cuervo negro de eones de fuego,
lauda alabada donde tus cenizas reposan,
la busqueda de la verdad última,
acaso será otra? (aquella forma correcta de vivir)

Sin embargo,
guarda la rosa descarnada,
guarda en mi pecho el mágico encuentro,
la fusión invisible e infinita de nuestros labios,
como una promesa esquiva,
como la respuesta al enigma,
que supera el dolor, el deseo, el sexo, el amor...